Actualizado · Septiembre 2026
El contrato es lo único que queda cuando la relación con tu proveedor se tuerce. Esto es lo que tiene que poner, cláusula por cláusula, y lo que es puro relleno.
Mantenimiento web sin permanencia
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● Álvaro de BierzoSEO · ● Septiembre 2026 · ● 8 min de lectura
Un contrato de mantenimiento web tiene que dejar por escrito nueve cosas: qué se hace, qué no entra, por dónde y cuándo se atiende una incidencia, cómo y dónde se guardan las copias de seguridad, quién tiene los accesos, a nombre de quién están el dominio y la web, si hay permanencia, cómo suben los precios y cómo se cancela. El resto del papel suele ser relleno. Aviso por delante: en BierzoSEO vendemos mantenimiento web, así que somos parte interesada. Esto está escrito desde el lado de quien redacta estos contratos todos los meses, no desde un despacho: no somos abogados, y si tienes una duda contractual seria, consúltala con uno antes de firmar.
📋 En este artículo
Para qué sirve el contrato y qué pasa sin él
El contrato de mantenimiento web es el documento que fija qué hace tu proveedor sobre tu web cada mes, qué no hace, cuánto cuesta y cómo se termina la relación. No sirve para pelearse. Sirve para no tener que recordar lo que alguien dijo por teléfono hace dos años.
Sin contrato, el acuerdo vive en un correo de cuatro líneas y en la memoria de dos personas. Mientras todo funciona, da igual. El problema aparece siempre en los mismos tres momentos: cuando la web se cae y nadie sabe si las copias entraban en el precio, cuando llega una subida que no esperabas y cuando quieres cambiar de proveedor.
Ese último caso es el que más caro sale. He visto empresas con seis años de cuota pagada que, al pedir presupuesto a otra agencia, descubrieron que el dominio estaba a nombre del proveedor anterior.
No hace falta un contrato de veinte páginas: hacen falta dos folios que contesten nueve preguntas. Si el documento que te pasan las contesta, está bien. Si no, da igual lo bonito que sea el resto.
Las 9 cláusulas que tienen que estar
Léelas con el contrato delante y ve tachando. Lo que no encuentres, pregúntalo por escrito antes de firmar y pide que se añada.
Puedes ignorar el resto: anexos de tecnicismos sin cifras, promesas de posiciones en Google dentro de un contrato de mantenimiento (son dos servicios distintos) y apartados de «compromiso de calidad» sin un número ni una consecuencia detrás.
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Permanencia: la señal más clara de un mal servicio
La permanencia es un compromiso de quedarte un número de meses, con penalización si te vas antes. En mantenimiento web casi nunca está justificada: el proveedor no ha subvencionado un terminal ni ha hecho una inversión que recupere en dos años, te está alojando una web y actualizándola cada mes.
Por eso funciona como indicador indirecto: un servicio que retiene clientes por la puerta no necesita amarrarlos por contrato. Cuando alguien te pide doce o veinticuatro meses de compromiso por una cuota mensual pequeña, está diciendo, sin decirlo, que espera que quieras irte.
Permanencia no es lo mismo que pago anual
Un descuento por pagar doce meses por adelantado es normal, siempre que sepas si te devuelven la parte no consumida al cancelar. La permanencia es otra cosa: pagas mes a mes, pero no puedes irte sin penalización. Mira si la cláusula habla de una forma de pago o de una atadura.
Con la renovación automática pasa igual: el problema no es que exista, sino que se renueve otro año entero cuando el plazo para decir que no eran treinta días antes. Si la hay, apunta esa fecha en el calendario el día que firmas.
Nosotros lo llevamos sin permanencia: el cliente puede irse cuando quiera avisando por email. Si quieres los números de lo que cuesta mantener una web al año y por qué, los tienes en nuestra guía de precios de una página web.
De quién es tu web y tu dominio
Aquí es donde más gente se lleva el susto, y casi siempre de buena fe por las dos partes: nadie te quiere robar el dominio, simplemente lo registró a su nombre quien montó la web y nadie volvió a mirarlo.
Un dominio tiene un titular, que es quien manda sobre él, y unos contactos de gestión, que no son lo mismo. El titular es el que puede moverlo de proveedor, cambiarlo de nombre o dejarlo caducar. Si el titular es tu agencia, tu web depende de la buena voluntad de tu agencia. Los dominios .es los gestiona el registro oficial de Red.es, y puedes consultar los datos de un dominio en su servicio de whois.
Pide una frase corta en el contrato: que el dominio se registra y se mantiene a nombre del cliente, y que al terminar el servicio se entregan copia completa de la web y de la base de datos y el traspaso del dominio al proveedor que elijas. En los nuestros el dominio está siempre a nombre del cliente, también mientras dura el servicio.
Un matiz honesto: las licencias de temas y plugins de pago son de quien las compra, y hay agencias que usan licencias propias para varios clientes. No es una trampa, pero al cambiar de proveedor puede que tengas que comprar alguna. Pregúntalo y que conste la respuesta.
Qué mirar en el mandato SEPA
Si la cuota se domicilia, además del contrato firmarás un mandato SEPA: la autorización para cargarte el recibo en la cuenta. El Banco de España la describe como una autorización previa, expresa y firmada del titular de la cuenta, y añade que revocarla exige también un documento con fecha y firma.
Tres cosas que mirar antes de firmarlo:
- Que el acreedor sea la misma empresa que firma el contrato, con su nombre completo. Si el recibo va a llegar a nombre de otra sociedad, que lo diga ahí.
- Que indique si el adeudo es recurrente o puntual, y con qué periodicidad e importe. El importe del mandato tiene que cuadrar con el del contrato.
- Que quede claro que la baja del servicio implica la baja del cobro, y en qué plazo. Es el punto que más reclamaciones genera.
Sobre devoluciones, el Banco de España distingue dos casos: si el pago estaba autorizado, el plazo para devolver el recibo es de ocho semanas; si no lo estaba, de trece meses. Devolver recibos no sustituye a cancelar bien: si el servicio sigue de alta, la deuda sigue ahí.
Los datos bancarios se dan en el propio mandato, por el canal que indique el proveedor, nunca en un correo suelto a quien te los pida de improviso.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio firmar un contrato de mantenimiento web?
Obligatorio no, pero sin él no puedes demostrar qué se acordó. Dos folios con el alcance, las exclusiones, la propiedad del dominio y la salida cubren lo esencial. Si el proveedor se resiste a firmar algo, ya tienes información.
¿El mantenimiento incluye cambios en la web?
Normalmente no. El mantenimiento cubre que la web siga funcionando, actualizada y segura; los cambios de diseño y las funcionalidades nuevas se presupuestan aparte. En el nuestro está excluido de forma expresa para que nadie se lleve una sorpresa.
¿De quién son las copias de seguridad de mi web?
Los datos son tuyos, pero la copia está en la infraestructura del proveedor. Por eso el contrato tiene que decir que puedes pedir una copia completa cuando quieras y que te la entregan al terminar. Si no lo pone, pídelo antes de firmar.
¿Puedo cancelar cuando quiera si el contrato no tiene permanencia?
Sí, respetando el preaviso que fije el contrato. Revisa en qué forma vale la comunicación: lo razonable es que baste un email. Nuestro servicio no tiene permanencia y se cancela avisando por correo.
¿Qué hago si el dominio está a nombre de mi proveedor?
Pídele por escrito un cambio de titular a tu nombre, que es un trámite habitual y se hace ante el registro correspondiente. Hazlo mientras la relación es buena, no el día que decides irte. Comprueba después en el whois que el titular eres tú.
¿Puedo devolver un recibo si cancelo y me siguen cobrando?
El Banco de España fija ocho semanas para devolver un adeudo que estaba autorizado y trece meses si no lo estaba. Aun así, devolver el recibo no cancela el contrato: manda la baja por escrito y guarda el acuse.
¿Necesito un abogado para revisar el contrato?
Para una cuota mensual pequeña y un contrato de dos folios, normalmente basta con leerlo con esta lista al lado. Si hay una penalización alta, un compromiso largo o una duda seria sobre lo que firmas, consúltalo con un abogado: este artículo es experiencia de quien redacta estos contratos, no asesoramiento jurídico.
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Fuentes oficiales